Óscar Blasco Lázaro
Un árbol en la casa
Los libros me divertían. Me imaginaba escribiéndolos yo mismo, pasándomelo en grande. Pronto intuí que también disfrutaría siendo agente literario. El entusiasmo me llevó a verme como editor. Ya no podía parar, así que abrí esta librería. La llamé Un árbol en la casa, como la editorial, como la agencia, como el manuscrito original.
Sonriendo, llené las estanterías de libros rosas y amarillos, y me senté aquí fuera, junto a la puerta, para saludaros y explicaros mi propósito al entrar.
Todo empezó con Un árbol en la casa:
una historia sobre plantas, animales, hombres, ciudades y campos; existidos, soñados, inventados.
Cuando la acabé, quise escribirla de nuevo,
como si fuera un libro que pierde las hojas: si unas caen, brotan otras.
De ahí surgió Una vuelta al sol,
una historia sobre plantas, animales, hombres...
—Haces bien —me dijo una poetisa—;
el mundo necesita ser descrito continuamente, porque nunca es el de antes.
Con ganas de seguir recreándome en el juego, y oído el buen consejo regalado,
he redoblado ánimo y sentido, y me he propuesto escribir la historia de nuevo.